viernes, 17 de diciembre de 2010

No ha nacido en un portal de Belén

No ha nacido en un portal de Belén, ha nacido en un barrio y aunque la información es difusa, lo buscamos sin cesar.

Se dice que es hijo de una reponedora de supermercado, de una estudiante de tercero medio, de la niña que se vuela con bencina en la plaza, de la nana que viaja 2 horas para cuidar otros niños que no son los de ella y que los ama como si fueran suyos, de la estudiante de periodismo que vende sopaipillas para pagarse los estudios.

Nada es claro, pero lo seguimos buscando. Dicen que nació hace 10 años, dicen que nació ayer, dicen que está por nacer, todos dicen, dicen, pero nadie tiene certeza.

Que el papá trabaja en una mina, que el papá tiene un puesto de cabritas, que el papá corta el pasto, que trabaja en el municipio, que es dirigente, que el papá se fue: todos hablan y nosotros buscamos y buscamos, lo debemos salvar para que nadie le diga que es feo, para que nadie le diga "flaite", para que nadie quiera ningunearlo, para que sepa que nosotros estaremos a su lado, con toda la fe, aunque se equivoque, aunque cometa errores, aunque le cueste más que al resto, porque nosotros, y solo nosotros, le tenemos fe.

Aunque haya caído en la pasta, lo sacaremos,

aunque haya delinquido, lo apoyaremos,

aunque se quede solo, lo acompañaremos,

aunque esté sucio , lo lavaremos,

aunque nadie dé un puto peso por él, lo buscaremos,

en todos y cada uno de los niños de nuestros barrios, porque sépanlo,

ellos ya no están solos, porque ellos, ya no son ellos,

somos "nosotros".

Jesús vive en los barrios de los que la vida les cuesta más que al resto, no en la luminosa catedral de la plaza.

Donde todos ven carbón, nosotros vemos diamantes.

Feliz Navidad

jueves, 16 de diciembre de 2010

Dios es millonario


Dios es millonario, estoy seguro. Es más millonario que el patrón del fundo, es por lo menos como cien veces más millonario. El martes fui a Santiago con mi mamá porque ella tenía que hacer unos trámites y ella me llevó a una catedral que me dijo era la casa de Dios.

Solo un millonario puede tener una casa así, con murallas tan altas, con vidrios de colores y estatuas con colores doraditos. Para poner tantas bancas para que los visitantes nos sentemos y tantas cosas plateadas hay que tener por lo menos un millón de pesos y eso par mí es ser millonario.

Mi mami dice que los curas son los representantes de Dios en la tierra y que su jefe es el Papa. Como ellos son los representantes de Dios también son millonarios, yo vi al Cardenal y tenía un auto muy bello y moderno y claro está que se lo merece, pues su jefe es millonario.

Esto no es de extrañarse, pues mi padre, que sabe mucho de estas cosas, dice que para todo en esta vida se necesita plata y yo me imagino que para construir un mundo y muchos otros planetas, no se puede ser pobre. Además hay cosa que son más complicadas de hacer, por ejemplo el sol que tiene que calentar durante muchos años y el mar que debe estar mojado toda la vida; si esto es complicado, por supuesto que también es caro y si alguien lo hace no puede ser otro que no sea un millonario.

Por eso es que ahora entiendo porque el año en que llovió mucho y mi casa se inundó, mis papás no dejaban de rezar, obvio, pues si Dios es millonario ellos le pedían que les diera un poquito de sus millones para poder comprar frazadas y harina para hacer pan.

Dios que además de ser millonario, tiene buen oído los escuchó y llegaron de la municipalidad, que también deben tener algo que ver con Dios, a dejarnos unas colchonetas, frazadas y hasta ropa. Mi mamá dice que lo bueno es que Dios además de ser millonario es buena persona.

Yo sé que es buena persona, estoy seguro, de hecho es muy buena persona con los hijos del patrón porque ellos siempre reciben muy buenos regalos, sus ropas son bonitas y duraderas y cuando se enferman siempre tienen plata para ir al médico. De hecho Dios es tan bueno con ellos, pues incluso les puso un tío como doctor.

Dios quiere mucho a los que son patrones, pues siempre les da plata para que sigan construyendo su obra. El patrón es bueno porque le paga a mi papá para que nos pueda alimentar y cuidar y hasta podamos estudiar, él es como lo más cercano que tenemos de Dios y es por eso que todos le guardamos respeto, le sonreímos y le agradecemos las cosas que hace por nosotros.